Dos
amigos habían salido una
noche de juerga e iban de
bar en bar bebiendo sin control todo lo que podían. Ya de madrugada y de vuelta a
casa, uno le dice al otro:
- La noche ha estado muy bien, sólo hay una cosa más para que sea perfecta.
- Dime, dime.
- Me gustaría que me la chupasen... ese sería el remate perfecto de la noche.