Con la muerte del jabeño Juan “Arena” (94 años), el pasado miércoles murió también un oficio. Quizá haya sido el último carrero de toda La Serena. Gobernó con maestría su hermoso carro de hierro y madera; con unas varas así de largas, de él tiraban tres mulas: la más sosegada sujetaba la carga y las otras dos, más briosas, aportaban el ímpetu necesario para la marcha. Era espectacular ver cómo Juan, con esas voces onomatopéyicas -que también se mueren con él- animaba a las bestias para coronar caminos ... (ver texto completo)