…. continuación, viene del l3-3-2014.
Al jabeño, curado desde siempre de todo egocentrismo, creía en el “nosotros” más que en el “yo”, acostumbrado a la clandestinidad, a la discreción y al silencio, su personalidad le abocó a ser más conocido por su trabajo, por sus acciones y –sobre todo- por los resultados obtenidos que por su imagen y su propio nombre: más conocidas en los despachos oficiales de los políticos, en los palacios episcopales y –desde siempre- en las comisarías de policía.
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Al jabeño, curado desde siempre de todo egocentrismo, creía en el “nosotros” más que en el “yo”, acostumbrado a la clandestinidad, a la discreción y al silencio, su personalidad le abocó a ser más conocido por su trabajo, por sus acciones y –sobre todo- por los resultados obtenidos que por su imagen y su propio nombre: más conocidas en los despachos oficiales de los políticos, en los palacios episcopales y –desde siempre- en las comisarías de policía.
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