La cultura de nuestro pueblo se basa en el vandalismo, la falta de respeto hacia el projimo, la critica malediciente, la barbarie ante la pasividad de la corporación municipal y de quien tenga competencia en ello, esto es una ciudad sin ley, una anarquia total. Menos fiesta de San Mauro, menos verbena, menos fiesta de mancomunidad y más seguridad y orden en nuestras calles.