El duende sabe que nunca hubo unidad de criterio en esta villa; eso es lo bueno a su entender, él, analizando su pasado- el corpóreo y el volátil que le hizo trotamundos, usuario empedernido de las reglas que le enseñaron cuando chico las Saturnales y los Amados, aquellos que le decían: La B con la E, BE, o, tres al cubo, igual a tres por tres y por tres, se pone triste y le da miedo tanto guerrero vencedor de mil batallas que jamás se celebraron, o se estremece cuando ve a tanta gente escarbando en la dura tierra donde yace su pasado, como si el duende, los duendes, pudieran ser desenterrados.
No dice más el duende, al gemela, algún día hablando pensarás que hay muchos duendes, más de lo que muchas mentes que se creen racionales han pensado.
Hoy ya, con su mocita de la fuente, por ser cuarto menguante y tener otros quehaceres, no le da tiempo a platicar. Otro día será.
Salud.
No dice más el duende, al gemela, algún día hablando pensarás que hay muchos duendes, más de lo que muchas mentes que se creen racionales han pensado.
Hoy ya, con su mocita de la fuente, por ser cuarto menguante y tener otros quehaceres, no le da tiempo a platicar. Otro día será.
Salud.