Es verdad, para poder borrar algo de un disco duro en un ordenata cualquiera, es necesario tener algo grabado previamente. El caso más frecuente es todo lo contrario de esta afirmación, por desgracia, sumidos como estamos en la salsa rosa y en los culebrones de la teletonta . Esta afirmación también es discutible. En el mundo de las ideas y en el de los sentimientos, todo es discutible y sujeto a interpretación, cosa también interpretable.
Es verdad también que en la última trifulca incivil que sufrieron nuestros padres y abuelos; más que nosotros, que algunos sí, aunque muchos no, hubo muchas personas que murieron por haber cometido el gravísimo delito de ser diestros o siniestros y por haber defendido su idea de la sociedad con más o menos ardor, pero también es verdad, que el duende recuerda a mucha gente rendirle culto a sus difuntos un día determinado cada año a la sombra de las murallas de Pedro frente a una cruz latina hecha con mármol adornada con coronas de laurel. Entretanto, otras gentes, que no sabían ni leer ni escribir, pero que no estaban exentas de saber pensar, oraban a su manera por personas queridas, de las que sólo sabían, que un día, habían salido a defender sus ideas con cualquier arma que los iluminados del momento le pusieran en las manos. Es la única diferencia, pero abismal.
En realidad, habemos muchas víctimas, los que no están desde aquellos días y, los condenados a recordar para que se equipare la balanza, por lo menos, otros pretendiendo evitar que se profundice más.
No obstante, es verdad también que hay que recordar a los que se refugiaron en la fortaleza de Montsalud y a quienes les persiguieron, sean toreros o venenos, al menos, para no volver a repetir semejante animalada.
Mientras, quienes están sumergidos bajo su mesa camilla con cabrillas entre las piernas bajo los efectos del vino negro de cualquier mesón, pueden seguir engordando tranquilamente su ego y su panza, dándose besitos ante el espejo a la hora de afeitarse o maquillarse, poniéndose el mundo por montera.
Salud.
Es verdad también que en la última trifulca incivil que sufrieron nuestros padres y abuelos; más que nosotros, que algunos sí, aunque muchos no, hubo muchas personas que murieron por haber cometido el gravísimo delito de ser diestros o siniestros y por haber defendido su idea de la sociedad con más o menos ardor, pero también es verdad, que el duende recuerda a mucha gente rendirle culto a sus difuntos un día determinado cada año a la sombra de las murallas de Pedro frente a una cruz latina hecha con mármol adornada con coronas de laurel. Entretanto, otras gentes, que no sabían ni leer ni escribir, pero que no estaban exentas de saber pensar, oraban a su manera por personas queridas, de las que sólo sabían, que un día, habían salido a defender sus ideas con cualquier arma que los iluminados del momento le pusieran en las manos. Es la única diferencia, pero abismal.
En realidad, habemos muchas víctimas, los que no están desde aquellos días y, los condenados a recordar para que se equipare la balanza, por lo menos, otros pretendiendo evitar que se profundice más.
No obstante, es verdad también que hay que recordar a los que se refugiaron en la fortaleza de Montsalud y a quienes les persiguieron, sean toreros o venenos, al menos, para no volver a repetir semejante animalada.
Mientras, quienes están sumergidos bajo su mesa camilla con cabrillas entre las piernas bajo los efectos del vino negro de cualquier mesón, pueden seguir engordando tranquilamente su ego y su panza, dándose besitos ante el espejo a la hora de afeitarse o maquillarse, poniéndose el mundo por montera.
Salud.