Hay que ver, ¿no?, cuánta duda y pesimismo, total para decir que los fantasmas de mi mente son los mismos. ¿ Pero, cómo va a ser igual que la culata se haya roto por la mitad, si Almendral tiene a la Sevillana ya hace mucho tiempo y con su llegada se hizo la luz, un poco, pero se hizo?, ¿ cómo va a seguir todo igual, si ahora algunos distraen el ocio en esta capa de la cebolla que se llama internet, que es otro mundo, aunque sea virtual?.
Pero, ¿ cómo va a ser todo igual, si ahora el personal ya puede rajar con toda tranquilidad, pues está arropado por la máxima Ley?
Y, si quien vive lejos, en tierras húmedas, acostumbrado a convivir en abigarradas ciudades, cruzándose diariamente con meigas, bruixas. Diablejos y otras deidades menores, a quienes no reconoce como tales cuando se cruza con ellas, se encebica en poner etiquetas para identificar mejor a los duendes de su aldea, ni siquiera se paran a pensar que ellos, cuando jugaban a la bilarda, el chite, tiraban con la jonda, el tiradó o, jugando a los bolindres, ni de rebote le dieron a la voluta de humo que salía de la chimenea o de la parva de picón, también se debaten en un mar de confusiones desde el enroque en el que se encontraron a sí mismos, pues, qué le vamos a hacer, cada uno es cada cual, y ya está, ¿ por qué hay que buscar la cuadratura del círculo de las indecisiones, si el mundo es como es? ¿ Acaso no sigue manando agua la fuente del parque, pase lo que pase? ¿No es mejor vivir y dejar vivir? ¿ A cuento de qué viene eso de etiquetar, catalogar o alinear al personal sin conocer de la misa la mitad, y, aún conociendo la misa entera?
Salud.
Pero, ¿ cómo va a ser todo igual, si ahora el personal ya puede rajar con toda tranquilidad, pues está arropado por la máxima Ley?
Y, si quien vive lejos, en tierras húmedas, acostumbrado a convivir en abigarradas ciudades, cruzándose diariamente con meigas, bruixas. Diablejos y otras deidades menores, a quienes no reconoce como tales cuando se cruza con ellas, se encebica en poner etiquetas para identificar mejor a los duendes de su aldea, ni siquiera se paran a pensar que ellos, cuando jugaban a la bilarda, el chite, tiraban con la jonda, el tiradó o, jugando a los bolindres, ni de rebote le dieron a la voluta de humo que salía de la chimenea o de la parva de picón, también se debaten en un mar de confusiones desde el enroque en el que se encontraron a sí mismos, pues, qué le vamos a hacer, cada uno es cada cual, y ya está, ¿ por qué hay que buscar la cuadratura del círculo de las indecisiones, si el mundo es como es? ¿ Acaso no sigue manando agua la fuente del parque, pase lo que pase? ¿No es mejor vivir y dejar vivir? ¿ A cuento de qué viene eso de etiquetar, catalogar o alinear al personal sin conocer de la misa la mitad, y, aún conociendo la misa entera?
Salud.