De todas maneras, está como una cabra en medio de una botica, no entiende nada, entre ideólogos adiestrados en Rusia, la Habana o Pekín y, por decir un sitio, en cualquier escuela de cualquier valle perdido entre húmedas montañas, el duendecillo fantasma, que no llega ni a Duendin y tiene diarrea mental y es más cursi que un mueble bar, se halla perdido, mejor dicho perdidín. Resulta que uno que odia hasta los cimientos del lugar donde nació, tiene la desfachatez de dar clases de ética a todo lo que se menea y además, presumiendo de letrado por los campos de la agraria, despliega su verborrea llena típicos tópicos más antiguos que andar de pie. Posiblemente se haya hecho así mismo el zagal, pero es que se ha hecho muy mal, vamos, que es que ni se entera en qué mundo vive ahora.
Hay que cuidarlo mucho, mayormente para que los niños sepan lo que no se debe decir (aunque se piense), en un estado social y democrático de derecho, que propugna como valores fundamentales de su ordenamiento jurídico; la libertad, la igualdad y el pluralismo político; sin que nadie pueda ser discriminado por razón de sexo, raza, religión, NI CUALQUIER OTRA CIRCUNSTACIA política o social.
Salud.
Hay que cuidarlo mucho, mayormente para que los niños sepan lo que no se debe decir (aunque se piense), en un estado social y democrático de derecho, que propugna como valores fundamentales de su ordenamiento jurídico; la libertad, la igualdad y el pluralismo político; sin que nadie pueda ser discriminado por razón de sexo, raza, religión, NI CUALQUIER OTRA CIRCUNSTACIA política o social.
Salud.