Cuenta la historia que un guerrero fue herido por una flecha envenenada. Cayó de su caballo y fue recogido por sus camaradas, que prestos a salvarle la vida empezaron a preparar el mejunge que haria de antídoto. Una vez preparado se dispusieron a colocárselo en la herida, pero el guerrero se negaba, porque antes queria que le respondiesen a las siguientes preguntas:
- Quién me hirió... Decidme si fue hombre o mujer...si era joven o viejo... Si tiró con la diestra o con la zurda... Si acertó a la primera...
Y así dejó pasar el tiempo, porque nadie le respondía con certezas hasta que llegó el momento que el antídoto no servía para nada y murió entre estertores sanguinolentos...
Olvidamos lo que realmente es importante. Nos fijamos en quien opina y no en lo opinado, y así entre tantas otras cosas.
Volveré...
EL CuentaCuentos.
- Quién me hirió... Decidme si fue hombre o mujer...si era joven o viejo... Si tiró con la diestra o con la zurda... Si acertó a la primera...
Y así dejó pasar el tiempo, porque nadie le respondía con certezas hasta que llegó el momento que el antídoto no servía para nada y murió entre estertores sanguinolentos...
Olvidamos lo que realmente es importante. Nos fijamos en quien opina y no en lo opinado, y así entre tantas otras cosas.
Volveré...
EL CuentaCuentos.