Pocos como Don Paco Tejero conocían la idiosincrasia y la patología de los hurdanos; y a sus moradores entregaría su corazón ancho, su dadivosidad, sus conocimientos.
Como un Tosca de fonendos, gozoso de la segunda navegación platoniana, la más plácida y serena, según el filósofo, el doctor Tejero, don Paco, ha emprendido el último vuelo como una oropéndola. Amigablemente don Paco, ha dejado el perfil montañoso de Las Hurdes, donde su figura realzaba el perfil humano y filantrópico de las viejas ... (ver texto completo)
Como un Tosca de fonendos, gozoso de la segunda navegación platoniana, la más plácida y serena, según el filósofo, el doctor Tejero, don Paco, ha emprendido el último vuelo como una oropéndola. Amigablemente don Paco, ha dejado el perfil montañoso de Las Hurdes, donde su figura realzaba el perfil humano y filantrópico de las viejas ... (ver texto completo)
Don Paco era una de las almas de esa legión hipocrática que dejaría en Las Hurdes el mejor bálsamo de la condición humana; y en los nombres no me gustaría relegar al olvido a cuantos galenos dejaron en los hurdanos los efectos de la ciencia y la caricia contra la hostilidad de ese “clamor de piedras”. Aquellos Pizarro, Olivera, Vidal, don Ignacio, el desterrado Albiñana y los practicantes como don Luis Vargas y su hijo Avelino – para mí de grato recuerdo -.
Con algunos – don Paco y don Ignacio; ... (ver texto completo)
Con algunos – don Paco y don Ignacio; ... (ver texto completo)