EL ZUMBIDO DEL MOSCARDÓN.
El moscardón entró por la ventana, llevaba un aleteo rápido y enloquecedor, como de puro frenesí, acompañado de ese ruido zumbón que en su loco volar le identifica. Salí a escape con unas hojas de periódico para ahuyentarlo y que volviera a salir, pero no se dejaba ir. Se escondió y dejé de oírlo. Pensé que ya saldría y no iba esta vez a tener escapatoria.
Al cabo de un rato volví a oír su zumbido y me fui hacía él, no dejaba de volar en grandes círculos entorno a mí. ... (ver texto completo)
El moscardón entró por la ventana, llevaba un aleteo rápido y enloquecedor, como de puro frenesí, acompañado de ese ruido zumbón que en su loco volar le identifica. Salí a escape con unas hojas de periódico para ahuyentarlo y que volviera a salir, pero no se dejaba ir. Se escondió y dejé de oírlo. Pensé que ya saldría y no iba esta vez a tener escapatoria.
Al cabo de un rato volví a oír su zumbido y me fui hacía él, no dejaba de volar en grandes círculos entorno a mí. ... (ver texto completo)