Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.
De vez en cuando me miro las manos.
Es entonces cuando quiero llorar.
Empiezo allí mismo el tercer misterio,
y me consuelo pensando que ya
quedará poco, que pronto veré
al abuelo. De mi esposo no quiero
acordarme, que es muy grande la herida.
Ataviado de luz llega mi nieto,
me observa fijamente y me pregunta:
¿abuela, qué tienes en la mirada? ... (ver texto completo)
A las nueve de la mañana empiezo
el cuarto misterio, en la terraza.
Los ojos se me van de la muchacha
que abre la tienda del Todo a Cien
a los gitanos que venden la fruta
en medio de la acera. En el aire
persiste el trajín que yo he vivido,
como una música que se repite
de generación en generación.
Al fondo de la avenida se ven ... (ver texto completo)
A las siete y media, cuando mi yerno
ha salido ya a ganarse el pan,
sigo mis rezos. Me siento en la silla
de mimbres y roble, a la ventana,
a ver cómo la ciudad despierta.
Días hay que cuento en una hora mil
coches; me despisto, pierdo el hilo.
Pero siempre aparece en la cocina
mi madre ciñéndose el delantal,
ante el fuego. Siempre huelo el vaho ... (ver texto completo)
De vez en cuando me miro las manos.
Es entonces cuando quiero llorar.
Empiezo allí mismo el tercer misterio,
y me consuelo pensando que ya
quedará poco, que pronto veré
al abuelo. De mi esposo no quiero
acordarme, que es muy grande la herida.
Ataviado de luz llega mi nieto,
me observa fijamente y me pregunta:
¿abuela, qué tienes en la mirada?
Nada, no tengo nada, le respondo.
Él, que es poeta y sabe del dolor
del alma, taladra mi ser entero
con una caricia cómplice. Luego,
besándome en la frente, tiernamente,
me entrega un libro, me guiña un ojo,
me llama su Dulcinea, me abraza. ... (ver texto completo)
Solano Grande, Santiago >

A las cinco de la mañana empiezo

A las cinco de la mañana empiezo
el primer misterio. Lo hago en la cama,
en tanto que la luz del día llega
y me alegra estos viejos ojos
llenos de cataratas. Veo a padre
en la era, aventando el trigo rojo, ... (ver texto completo)
A las siete y media, cuando mi yerno
ha salido ya a ganarse el pan,
sigo mis rezos. Me siento en la silla
de mimbres y roble, a la ventana,
a ver cómo la ciudad despierta.
Días hay que cuento en una hora mil
coches; me despisto, pierdo el hilo.
Pero siempre aparece en la cocina
mi madre ciñéndose el delantal,
ante el fuego. Siempre huelo el vaho ... (ver texto completo)
Solano Grande, Santiago >

A las cinco de la mañana empiezo

A las cinco de la mañana empiezo
el primer misterio. Lo hago en la cama,
en tanto que la luz del día llega
y me alegra estos viejos ojos
llenos de cataratas. Veo a padre
en la era, aventando el trigo rojo, ... (ver texto completo)
Retumba en la oquedad

Retumba en la oquedad
de la memoria y criba
livores y arreboles y nociva
purulencia precoz cuya heredad
fue pena recibida;
me zumba en el ferál
escroto al atisbar cómo declina
la gruesa turpitud que con inquina
mi médula en erial
derramó; desatina
si a la pupila inflama femenil
escorzo que sugiere cuántos dila
pida encantos Dalila,
si inopinado astil
asesta entre las ingles la que estila
con vernal desenfado veste henchir
elusiva; delira
porque a férula dira
sométense las manos, cuando fir
me reclama abstinencia Deyanira. Feiling, C. E. ... (ver texto completo)
Johanna Godoy

Todos somos

Todos somos
claridad y sombra
luna y sol
sí y no

Oscilamos ... (ver texto completo)
Cada guerra es una destrucción del espíritu humano. (Henry Miller)
Considero odiosa la guerra pero lo son más aquellos que la cantan sin hacerla. (Romain Rolland)
Cada guerra es una destrucción del espíritu humano. (Henry Miller)
¡Tan miserable es salir vencedor de una guerra civil! (Aléjese de los palacios el que quiera ser justo. (Lucano)
Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien
•Ni a todos dar, ni con necios porfiar.
El alma es un manantial que sólo se revela en lágrimas (Miguel de Unamuno)
Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien
Los hombres ofenden antes al que aman que al que temen (Maquiavelo)
El alma es un manantial que sólo se revela en lágrimas (Miguel de Unamuno)
Vota al hombre que promete menos. Será el que menos te decepcione (William Mitchell Ramsay)
Los hombres ofenden antes al que aman que al que temen (Maquiavelo)
Vota al hombre que promete menos. Será el que menos te decepcione (William Mitchell Ramsay)