Solano Grande, Santiago >
A las cinco de la mañana empiezo
A las cinco de la mañana empiezo
el primer misterio. Lo hago en la cama,
en tanto que la luz del día llega
y me alegra estos viejos ojos
llenos de cataratas. Veo a padre
en la era, aventando el trigo rojo, ... (ver texto completo)
A las cinco de la mañana empiezo
A las cinco de la mañana empiezo
el primer misterio. Lo hago en la cama,
en tanto que la luz del día llega
y me alegra estos viejos ojos
llenos de cataratas. Veo a padre
en la era, aventando el trigo rojo, ... (ver texto completo)
A las siete y media, cuando mi yerno
ha salido ya a ganarse el pan,
sigo mis rezos. Me siento en la silla
de mimbres y roble, a la ventana,
a ver cómo la ciudad despierta.
Días hay que cuento en una hora mil
coches; me despisto, pierdo el hilo.
Pero siempre aparece en la cocina
mi madre ciñéndose el delantal,
ante el fuego. Siempre huelo el vaho ... (ver texto completo)
ha salido ya a ganarse el pan,
sigo mis rezos. Me siento en la silla
de mimbres y roble, a la ventana,
a ver cómo la ciudad despierta.
Días hay que cuento en una hora mil
coches; me despisto, pierdo el hilo.
Pero siempre aparece en la cocina
mi madre ciñéndose el delantal,
ante el fuego. Siempre huelo el vaho ... (ver texto completo)