Bullía el puerto al caer de la tarde. Ella se sentó frente a mi en una mesa cercana. Después de una mirada al mar o a un punto indefinido se puso a escribir algo. Yo hacía rato que hacía lo mismo... ¿Para quien escribes? le hubiera preguntado? Se detiene, me mira y sonríe, porque en ese instante, ambos, dejamos sobre nuestras mesas una cuartilla arrugada. Luego otro y otro. yo hago una bola las cuartillas y las guardo en el bolsillo. ¿Estás sola?- Hubiese querido decirle cuando nuestras miradas se ... (ver texto completo)