Os digo adiós con rosas oropesanas
Antonio, es precioso soñar tanto. Y precioso tu poema.
Jaime, eres de Oropesa?
GRACIAS
Son casi un montón y medio de chistes,

los que he puesto a tu alcance, sin despistes.

Yo prefiero que tengas chistes mil,

a que te halles en estado senil.

Éstas son seis rimas endecasílabas,

que, si no te parecen buenas... ¡Tíralas!

Ya sé que estos versos tan vergonzosos,

no son geniales, sino un poco sosos,

pero los pongo para que te animes

a mandarme algunos que sean sublimes...

Pero sin copiar a Machado o Bécquer.

Sino... ¡Dedícate a jugar al Póquer!" ... (ver texto completo)
Para ti estoy componiendo,

con algún que otro remiendo,

octosilábicas rimas,

para ver, si así, te animas

a mandarme chistecitos,

que traten sobre perritos

o de cualquier animal...

¡Aunque sea de un chacal!

Y, si prefieres hacerlos

de cornudos... ¡Hay que verlos!

¡Cuernos erguidos al viento!

Cual si fuera un monumento... ... (ver texto completo)
¡Todos los niños de Francia,

desde su más tierna infancia,

ya saben hablar francés!

Le contaba un portugués,

cuando volvió de su viaje
... (ver texto completo)
Antonio tu esposa estara orgullosa, muy bonito de verdad, ¡si casi lloro! en el fondo, soy una romanticona, un abrazo
Pues no lo se BERTA, yo solo escribo, cuando puedo y me viene una idea, que no es siempre. Un abrazo
¡Hay que jorobarse, tú!... ¿¡Un jorobado estudiando derecho!?
Un abogado, matizando la cuestión:

- ¿Puede usted describir al agresor?

- Pues, era bastante calvo y tenía barba...

- ¿Y se trataba de varón, o de hembra?... ¡Conteste!
- ¿Cómo llamarías a quien ayudase a otra persona, a cometer un crimen?

- ¡Cómplice, por supuesto! No ofrece ninguna duda.

- Tu respuesta sería correcta, en el caso de que la ayuda se prestase,

antes y/o durante la comisión del delito, pero no lo sería, si ésta

se diese después de la consumación de dicho acto.

- ¿Y cómo lo llamarías tú, entonces?

- ¡Abogado!... ¿Cómo, sino? ... (ver texto completo)
Un abogado al buitre:

- ¡Devorador de muertos!

El buitre al abogado:

- ¡Devorador de vivos!
Un abogado, excesivamente excitado, se estaba liando tanto

que confundió al juez y, éste, impaciente, exclamó:

- ¡Letrado! Relájese y aclárese un poquito, porque, sino...

¡Terminará perdiendo el juicio!
Un abogado de primera:

- ¿Cuántas veces ha cometido, usted, este horrible crimen?

- ¿Éste?... ¡Una sola!
- ¿Qué diferencia a un abogado de un cuervo?

- ¡No lo sé, listillo!... Supongo que me lo vas a contar, tú, ahora.

- En que uno es rapaz, ladrón, traicionero, y si puede te saca los ojos.

Y el otro es... ¡Un inocente pajarito negro con mala fama!
Un abogado invita a otro:

- ¿Tomamos algo?

- ¿De quién?