Bullía el puerto al caer de la tarde. Ella se sentó frente a mi en una mesa cercana. Después de una mirada al mar o a un punto indefinido se puso a escribir algo. Yo hacía rato que hacía lo mismo... ¿Para quien escribes? le hubiera preguntado? Se detiene, me mira y sonríe, porque en ese instante, ambos, dejamos sobre nuestras mesas una cuartilla arrugada. Luego otro y otro. yo hago una bola las cuartillas y las guardo en el bolsillo. ¿Estás sola?- Hubiese querido decirle cuando nuestras miradas se
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Hay párrafos que inspiran:
Mayo se va, no siento pena alguna;
se va con sus
tormentas y sus
flores
las horas regaladas, los amores:
Mayo incapaz de alegría ninguna.
Te has ido de mi vida, por fortuna
sin dejarme el placer de tus olores,
sin sentir el placer de tus sabores
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