El plan es igualmente temerario al permitir que nuestra sanidad se concentre progresivamente en manos de una poderosa élite de grupos sanitarios: Capio y USP-Quirón, dominados por fondos de inversión británicos, y Ribera Salud, propiedad de CAM y Bancaja (Bankia), estrellas de la funesta burbuja inmobiliaria. Todo ello en medio de un bochornoso baile de altos funcionarios y directivos de empresas del sector, que pasan de un cargo de decisión a otro sin control alguno.
Los repetidos órdagos del controvertido presidente madrileño, Ignacio González, están desestabilizando las filas del PP. De hecho, el gobierno de Rajoy acaba de enviarle un contundente recado al presentar un recurso de inconstitucionalidad contra el euro por
receta de
Cataluña, medida que González quiere incluir en su plan. Por otro lado, la ministra Ana Pastor, que logró granjearse el respeto de gran parte del sector sanitario durante sus años al cargo de la cartera de salud, puede ver como todo
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