La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Proverbio escocés
«Todo hombre tiene horas de niño y desgraciado del que no las tenga».
M. Menéndez y Pelayo
hola Victoria, son rachas y hay tmporadas que está todo muy parado, es el sarpullido primaveral. Le queria decir a Noemí que ya tengo apartamento para julio en un edificio que se llama Virgen Blanca, que si lo conoce y me dice algo de por ahí. Besossss.
tambien me puede contestar Mariangeles aunque no viva en Oropesa lo tiene que conocer.
Hola Cristina,,, si es raro,, pero tu sabes que internet es asi,,
Que tengas una feliz tarde
Un besoooooooooooooooooooo
hola Victoria, son rachas y hay tmporadas que está todo muy parado, es el sarpullido primaveral. Le queria decir a Noemí que ya tengo apartamento para julio en un edificio que se llama Virgen Blanca, que si lo conoce y me dice algo de por ahí. Besossss.
Jaimito, ¿tú no rezas antes de comer?
No, mi madre es buena cocinera.
Victoria es preocupante el silencio del foro, se extraña a Noemí, Besos
Hola Cristina,,, si es raro,, pero tu sabes que internet es asi,,
Que tengas una feliz tarde
Un besoooooooooooooooooooo
saludos y besos también para ti, Mariangeles.
Victoria es preocupante el silencio del foro, se extraña a Noemí, Besos
En la vida de cada hombre, sólo existe una mujer con la cual puede conseguir una unión perfecta, y en la vida de cada mujer sólo hay un hombre con el que ella puede ser completa.
En la lejanía, ni siquiera los amores más grandes, los más absolutos, se libran de la duda.
La comprensión nace de la humildad, no del orgullo del saber.
Entender de dónde venimos, qué hubo antes de nosotros, es el primer paso para poder avanzar sin mentiras.
Nos robábamos las palabras de la boca, pensábamos las mismas cosas, las decíamos de la misma manera, parecía que nos conociéramos desde hacía años y no desde hacía dos semanas.
En la vida de cada hombre, sólo existe una mujer con la cual puede conseguir una unión perfecta, y en la vida de cada mujer sólo hay un hombre con el que ella puede ser completa.
Entre nuestra alma y nuestro cuerpo hay muchas pequeñas ventanas, y a través de éstas, si están abiertas, pasan las emociones, si están entornadas se cuelan apenas; tan sólo el amor puede abrirlas de par en par a todas y de golpe, como una ráfaga de viento.
Nos robábamos las palabras de la boca, pensábamos las mismas cosas, las decíamos de la misma manera, parecía que nos conociéramos desde hacía años y no desde hacía dos semanas.
Los recuerdos tristes dormitan largo tiempo en una de las innumerables cavernas de la memoria; se mantienen allí durante años, decenios, la vida entera. Después, un buen día vuelven a la superficie, el dolor que los había acompañado vuelve a estar presente, tan intenso y punzante como lo era aquel día de hace tantos años.
Entre nuestra alma y nuestro cuerpo hay muchas pequeñas ventanas, y a través de éstas, si están abiertas, pasan las emociones, si están entornadas se cuelan apenas; tan sólo el amor puede abrirlas de par en par a todas y de golpe, como una ráfaga de viento.
En el rostro está todo. Está tu historia, están tu padre, tu madre, tus abuelos y bisabuelos, tal vez incluso algún tío lejano del que ya nadie se acuerda.
Los recuerdos tristes dormitan largo tiempo en una de las innumerables cavernas de la memoria; se mantienen allí durante años, decenios, la vida entera. Después, un buen día vuelven a la superficie, el dolor que los había acompañado vuelve a estar presente, tan intenso y punzante como lo era aquel día de hace tantos años.
El hombre se parece cada vez más a una radio que solamente es capaz de sintonizar una franja de frecuencia. El uso excesivo de la mente produce más o menos el mismo efecto: de toda la realidad que nos rodea sólo logramos captar una parte restringida. Y en esa parte frecuentemente impera la confusión, porque está toda repleta de palabras, y las palabras, la mayor parte de las veces, en lugar de conducirnos a un sitio más amplio nos hacen dar vueltas como un tiovivo.
En el rostro está todo. Está tu historia, están tu padre, tu madre, tus abuelos y bisabuelos, tal vez incluso algún tío lejano del que ya nadie se acuerda.