Formaciones minerales: En la zona central, intensamente iluminada por los focos artificiales de la
cueva, destaca una pared rocosa con texturas irregulares, pequeñas cavidades y lo que parecen ser inicios de estalactitas o coladas de calcita esculpidas por la filtración del
agua a lo largo de miles de años. El
río subterráneo: Justo a la derecha y al fondo de esa
roca central se intuye una superficie oscura con sutiles destellos azulados y blancos. Se trata de las tranquilas
aguas de su famoso río, reconocido como el río subterráneo navegable más largo de Europa. Contraste y atmósfera: La iluminación interior resalta los volúmenes de la
piedra caliza frente a la penumbra natural de la
gruta, creando esa atmósfera misteriosa y envolvente tan característica que se experimenta al avanzar en la
barca.