La
fotografía capta la textura rugosa, porosa e irregular de la
piedra caliza, que comenzó a formarse durante el periodo del Triásico Medio, hace unos 230 a 250 millones de años. La acción erosiva y la lenta filtración del
agua a lo largo de milenios han ido esculpiendo este complejo sistema kárstico que alberga el
río subterráneo navegable más largo de Europa. En la toma se aprecian las distintas capas o estratos de la
roca, así como los sutiles matices ocres y rojizos provocados por la presencia de minerales como
el hierro en el agua filtrada. La iluminación artificial resalta los relieves, las grietas y las pequeñas oquedades típicas de las zonas interiores de la
gruta.