La iluminación artificial de la
cueva resalta las
sombras y los contrastes en la
piedra caliza, creando formas que a menudo se asemejan de manera muy clara a siluetas específicas. En este tramo del recorrido, la combinación de oquedades oscuras y relieves claros genera la ilusión óptica de la figura de un murciélago con las alas desplegadas (o una silueta humana estilizada en posición vertical). Este fenómeno es muy común en los techos y paredes del
río subterráneo, donde la erosión del
agua a lo largo de miles de años ha esculpido la
roca, dando lugar a formaciones que los guías suelen señalar durante el
paseo en
barca.