Este poema lo recitará mañana mi hijo en la fiesta de fin de curso, es entrañablemente cortito pero encantador. Han elegido poemas cortos para que todos participen y no nos cansemos, llevaré pañuelos servilletas y hasta un rollo de la cocina.
Doctor, un ciego quiere verlo. Dígale que yo no hago milagros.
Va un hombre a un oculista y le preguntan: - ¿Qué letra ve allí? -La "A". -A ver caballero, no se precipite, que letra ve? -La "A". -Pero fíjese bien, que letra es? -La "A". -Está usted nervioso, y me está poniendo nervioso a mi. Por última vez, ¿Qué letra ve? -La "A". El oculista se acerca a la pared y dice: -Coño, si es la "A"