Berta, Libertad, Victoria, que sois las/los que habéis participado hoy, os deseo una tarde muy feliz.
Me haría mucha ilusión que os hubiera gustado la información sobre una de mis flores favoritas
Apolo sostuvo a su moribundo amigo junto a su pecho, mientras sus lágrimas caían a borbotones sobre su pelo manchado de sangre. Jacinto murió y su alma voló al reino de Hades. El dios se agachó y susurró suavemente junto a la cabeza del joven muerto: "Siempre vivirás en mi corazón, hermoso Jacinto. Que tu recuerdo viva también entre los hombres". Y, a una orden de Apolo de la sangre de Jacinto brotó una flor roja a la que nosotros llamamos jacinto y en cuyos pétalos puede aún leerse "Ay", el sollozo ... (ver texto completo)
Así, la memoria de Jacinto pervivió entre la burguesía de Esparta, que honró a su hijo, a quien festejó durante tres días con las fiestas jacinteas. El primer día, lloraron su muerte y los dos últimos, celebraron su resurrección.
Horrorizado, Apolo corrió hacia su amigo, se inclinó sobre él, dejó reposar su cabeza sobre sus propias rodillas e intentó desesperadamente cortar el torrente de sangre que salía de la herida, pero todo fue en vano. Jacinto cada vez estaba más pálido y sus ojos, siempre tan vivos, perdieron su brillo mientras su cabeza caía hacia un lado, como si fuese una flor del campo que se marchitase bajo los rayos del sol de mediodía. Con el corazón destrozado, Apolo gritó: " ¡Te llevaron las garras de la muerte, ... (ver texto completo)
Apolo sostuvo a su moribundo amigo junto a su pecho, mientras sus lágrimas caían a borbotones sobre su pelo manchado de sangre. Jacinto murió y su alma voló al reino de Hades. El dios se agachó y susurró suavemente junto a la cabeza del joven muerto: "Siempre vivirás en mi corazón, hermoso Jacinto. Que tu recuerdo viva también entre los hombres". Y, a una orden de Apolo de la sangre de Jacinto brotó una flor roja a la que nosotros llamamos jacinto y en cuyos pétalos puede aún leerse "Ay", el sollozo ... (ver texto completo)
Jacinto corrió a cogerlo, tanta era la prisa que tenía por lanzarlo, para demostrar a Apolo que, por joven que fuera, no era menos diestro que el dios en este deporte. El disco cayó por fin a tierra pero era tanta la fuerza que llevaba que rebotó y golpeó violentamente a Jacinto en la cabeza. Este gimió dolorido y cayó al suelo. La sangre manó en grandes cantidades por su herida, tiñendo de profundo carmesí el oscuro cabello del hermoso joven.
Horrorizado, Apolo corrió hacia su amigo, se inclinó sobre él, dejó reposar su cabeza sobre sus propias rodillas e intentó desesperadamente cortar el torrente de sangre que salía de la herida, pero todo fue en vano. Jacinto cada vez estaba más pálido y sus ojos, siempre tan vivos, perdieron su brillo mientras su cabeza caía hacia un lado, como si fuese una flor del campo que se marchitase bajo los rayos del sol de mediodía. Con el corazón destrozado, Apolo gritó: " ¡Te llevaron las garras de la muerte, ... (ver texto completo)
Una vez, durante una calurosa tarde de verano, los amantes se desnudaron, se untaron con aceite de oliva y probaron suerte en el lanzamiento de disco, cada uno de ellos intentando superar al otro. El disco de bronce volaba cada vez más alto. Finalmente, reuniendo todas sus fuerzas, giró sobre sí mismo hasta que dejó libre el brillante disco, que se alzó rápidamente, cual pájaro, cortando en dos las nubes hasta que, brillando como si fuese una estrella, empezó a caer.
Jacinto corrió a cogerlo, tanta era la prisa que tenía por lanzarlo, para demostrar a Apolo que, por joven que fuera, no era menos diestro que el dios en este deporte. El disco cayó por fin a tierra pero era tanta la fuerza que llevaba que rebotó y golpeó violentamente a Jacinto en la cabeza. Este gimió dolorido y cayó al suelo. La sangre manó en grandes cantidades por su herida, tiñendo de profundo carmesí el oscuro cabello del hermoso joven.
Jacinto, el joven hijo del rey de Esparta, tan hermoso como los mismísimos dioses del Monte Olimpo, gozaba del amor de Apolo, arquero. El dios solía bajar por las orillas del río Eurotas, dejando desierto su santuario en Delfos, para pasar tiempo con su joven amigo y deleitarse con los placeres de los jóvenes. Cansado de su música y de su gran arco, Apolo hallaba descanso en pasatiempos sencillos. Ora llevaba a Jacinto a cazar a los bosques y calveros de las laderas de las montañas, ora practicaban ... (ver texto completo)
Una vez, durante una calurosa tarde de verano, los amantes se desnudaron, se untaron con aceite de oliva y probaron suerte en el lanzamiento de disco, cada uno de ellos intentando superar al otro. El disco de bronce volaba cada vez más alto. Finalmente, reuniendo todas sus fuerzas, giró sobre sí mismo hasta que dejó libre el brillante disco, que se alzó rápidamente, cual pájaro, cortando en dos las nubes hasta que, brillando como si fuese una estrella, empezó a caer.
Jacinto, el joven hijo del rey de Esparta, tan hermoso como los mismísimos dioses del Monte Olimpo, gozaba del amor de Apolo, arquero. El dios solía bajar por las orillas del río Eurotas, dejando desierto su santuario en Delfos, para pasar tiempo con su joven amigo y deleitarse con los placeres de los jóvenes. Cansado de su música y de su gran arco, Apolo hallaba descanso en pasatiempos sencillos. Ora llevaba a Jacinto a cazar a los bosques y calveros de las laderas de las montañas, ora practicaban ... (ver texto completo)
• Caída de flores

A veces se produce cáida de algunas inflorescencias debido a diversas causas como son la excesiva humedad del terreno, cambios bruscos de temperatura o la falta de agua.
• Roya

Eventualmente pueden atacar hongos del género Uromyces spp. podruciendo en las hojas unas pústulas (bultitos) de color amarillo-parduzco. No es importante para tener que tratar con fungicidas.

• Fusariosis

Plantas débiles, de pobre floración y que acaban por marchitarse completamente. La mayoría de las raíces y la base del bulbo están podridas o muertas por hongos del género Fusarium.
• Bacteriosis (Xanthomonas jacinthi)

Produce la podredumbre del bulbo. Para evitarla, planta bulbos sanos y destruye las plantas enfermas.

• Virus del mosaico del jacinto (HyaMV)

Los síntomas que produce son manchas o estrías de color verde oscuro en la base de las hojas. Las plantas infectadas quedan pequeñas, su floración se retrasa y las yemas florales se reducen y abren mal.

Los pulgones son los encargados de llevar el virus de una planta a otra y la mejor prevención será luchar contra ... (ver texto completo)
Podredumbre de los bulbos (Sclerotinia bulborum)
Produce un amarilleo en las hojas y podredumbre del bulbo, muriendo la planta en escaso tiempo.

Se puede prevenir mojando los bulbos en una solución de Benomilo durante 20 minutos previos a la plantación.
• Pulgones

El daño directo al chupar savia y el indirecto al transmitir virus.

• Mosca de los bulbos

Ataca a los bulbos al igual que a los Narcisos y Tulipanes.

Las moscas de Eumerus ponen los huevos en la inserción de las hojas y sus larvas se desarrollan en el interior de los bulbos, los cuales pudren. Las plantas invadidas amarillean.
Plagas y enfermedades

• Nematodos de los bulbos (Ditylenchus dipsaci)

Ataca a los bulbos de Jacinto, Gladiolo, Tulipán y otros.

En las plantas invadidas, las hojas aparecen más cortas que lo normal y más o menos retorcidas; en ellas se observan hinchazones de color amarillento o pardo, dentro de las cuales se encuentran los gusanillos. Las flores son pequeñas y deformes.

Aparte de eliminar y destruir las plantas infectadas, es conveniente evitar plantar en el mismo lugar años seguidos.
Es mejor comprar cada año bulbos nuevos en lugar de naturalizarlos (naturalizarlos significa dejarlos enterrados de un año para otro).

• Los bulbillos que le salen alrededor deben engordar antes para ofrecer floraciones espectaculares. Si los extraes de la tierra, corta el tallo floral desde su base y espera a que las hojas se sequen y mueran para sacar el bulbo. Guarda en un lugar seco, fresco y oscuro. Es recomendable espolvorearlos con un fungicida también.