Si quieres ser grande, comienza por ser pequeño; si quieres construir un edificio que llegue hasta el cielo, piensa primero en poner el fundamento de la humildad. Cuanto mayor sea la mole que se trate de levantar y la altura del edificio, tanto más hondo hay que cavar el cimiento. Y mientras el edificio que se construye se eleva hacia lo alto, el que cava el cimiento se abaja hasta lo más profundo. El edificio antes de subir se humilla, y su cúspide se erige después de la humillación.

San Agustín
No nos creamos necesarios.

Don Bosco

El secreto de la sabiduría, el poder y el conocimiento es la humildad.

Ernest Hemingway
Humildad, caridad y modestia, no pueden estar separadas la una de la otra.

Don Bosco
La verdadera humildad consiste en estar satisfecho.

Henry Frédéric Amiel
Cuando no hay humildad, las personas se degradan.

Agatha Christie
Los más generosos acostumbran a ser los más humildes.

René Descartes
La humildad tiene dos polos: lo verdadero y lo bello.

Victor Hugo
La humildad es verdad, y la verdad es humildad.

Pío de Pietrelcina
Estoy convencido que la primera prueba de un gran hombre consiste en la humildad.

John Ruskin
Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande.

Rabindranath Tagore
Fusionarse en uno

Un matrimonio de recién casados mantenía fuertes discusiones, así que decidieron acudir al hombre sabio del lugar en busca de ayuda.

- La pareja perfecta es aquella en la que los dos se convierten en uno —dijo el sabio.

- De acuerdo —contestaron ambos al unísono—. Pero... ¿En cuál de los dos?
Martes, 29 de Mayo de 2012 00:02 Un cubano en el cielo

Un cubano que fue muy bueno en su vida terrenal se murió y, como era de esperar, se fue al cielo. Después de más de mil años disfrutando de la paz de la eternidad, un día se cansó y le pidió a Dios:

- Dios mío, quisiera que me permitieras conocer el infierno durante un fin de semana, para saber lo bien que estoy aquí en el cielo; después regresaré.

Dios, en su infinita bondad, le dijo:

- Si es tu voluntad, así sea.
... (ver texto completo)
Blancanieves, una princesa desconfiada

Había una vez una princesa, cuyo cutis era blanco y sus cabellos eran negros como azabache. Se llamaba Blancanieves. Su belleza enfurecía a su madrastra, quien ordenó a un cazador matarla. Éste estaba dispuesto a cumplir con el encargo de la reina pero Blancanieves, al darse cuenta de las intenciones del hombre, empezó a correr casi sin respiro.

Al fin, libre del acoso de su opresor, encontró una casita y entró. Todo era diminuto, la mesita, las camas; el desorden habitaba allí. De pronto oyó voces que provenían de afuera. Se asomó a la ventana y pudo distinguir siete hombrecitos con rostro gruñón; uno de ellos gritaba diciéndole al otro:

- Esta noche quiero comer lomo con nieve blanca.

Al escuchar esto la princesa se asustó y buscó una salida para poder huir, por suerte dio con una puerta que conducía directamente al bosque. Aceleró su paso, con tanta fuerza, que cayó desmayada. Al despertar, vio el rostro de la bruja mala, que no era otra que su madrastra, que la estaba hechizando convirtiéndola en un gusano. Ahora sí, todo parecía perdido para ella.

Una tarde un joven príncipe paseaba con su caballo blanco, se bajó del mismo para recoger frutos, y al notar la presencia del pequeño gusano, algo le llamó la atención; un collar de perlas le prendía del cuello. Lo tocó y de esa forma se rompió el hechizo de la bruja. Blancanieves regresó a su figura y hermosura. El príncipe, al ver a la muchacha, quedó enamorado y le ofreció casamiento; ella, sin embargo, desechó la propuesta y se alejó temerosa. Tomando el caballo blanco del príncipe, se perdió rápidamente.

El joven, furioso por la actitud de la princesa lanzó con rabia un grito:

- Maldita princesa, robó mi caballo. ... (ver texto completo)
Victoria, buenas noches, que poco dura lo bueno pero ya te he leido que vas a volver en agosto, besos
Entre mucho chupetero crece el sudor... poco apreciado por estos. En todo tiempo alimenta a los que no sudan.
Hay chupeteros parásitos que viven además del sudor de los demás de su sangre. Suelen ser ricos pero al final todos acaban mal con las vidas vacías y sin alicientes, sin el aliciente de la superación porque todo se lo han dado, qué pocos han creado algo útil y cuantos tienen el capital en paraisos fiscales, cuanto dinero negro hay escondido quien sabe donde y mientras nuestro país adolece y nuestra juventud emigra, no hay derecho, hipócritas.
Saludos, Libertad