RECUERDOS DE HACE 45, AÑOS, EN BURRIANA
Burriana nunca he visto llover tanto y con más ganas, era un primero de agosto y domingo, donde vi caer en la tarde noche una tormenta mundana, El cielo se puso feo, todo Burriana temblaba, el agua con fuerza caía, las gentes se alucinaban, Estábamos merendando en un bar del Camino de La Serratella, y casi nadie esperaba, ver tanta lluvia en la playa, la calle toda inundada, mi coche vi que peligraba, al ver tan fuerte la lluvia que aquel bar medio inundaba, La luz se marchó deprisa, las velas poco alumbraban, las gentes dentro del bar a su mente preguntaban, si es posible tanta lluvia sobre toda aquella Plana, Los naranjales testigos de esa fuerza medio extraña, fueron nubes todas negras que por allí descargaban, Nunca vi llover más fuerte, que en Castellón de La Plana, hubo quien pensaba en muerte al ver la tormenta ufana. Son recuerdos que no mueren, fueron las horas tembladas, las memorias lo requieren al recordar las andadas. Burriana de naranjales, tierras bellas y cuidadas, en sus rutas naturales pase tardes anheladas. Hoy que afloran ciertas Danas dejando daños perennes, piensas en bellas mañanas con sus trombas y vaivenes. Burriana la naranjera entre nubes desmarcadas, que algunas son viajeras de esas tardes desbocadas. Llevo a Burriana en mi mente, tengo las fechas grabadas, nadie puede estar ausente de aquellas tardes pasadas. Cuando miro al horizonte con las nubes angustiadas, todo se vuelve un resorte de aquellas horas marcadas. G X Cantalapiedra. 22 – 8 – 2026.
Burriana nunca he visto llover tanto y con más ganas, era un primero de agosto y domingo, donde vi caer en la tarde noche una tormenta mundana, El cielo se puso feo, todo Burriana temblaba, el agua con fuerza caía, las gentes se alucinaban, Estábamos merendando en un bar del Camino de La Serratella, y casi nadie esperaba, ver tanta lluvia en la playa, la calle toda inundada, mi coche vi que peligraba, al ver tan fuerte la lluvia que aquel bar medio inundaba, La luz se marchó deprisa, las velas poco alumbraban, las gentes dentro del bar a su mente preguntaban, si es posible tanta lluvia sobre toda aquella Plana, Los naranjales testigos de esa fuerza medio extraña, fueron nubes todas negras que por allí descargaban, Nunca vi llover más fuerte, que en Castellón de La Plana, hubo quien pensaba en muerte al ver la tormenta ufana. Son recuerdos que no mueren, fueron las horas tembladas, las memorias lo requieren al recordar las andadas. Burriana de naranjales, tierras bellas y cuidadas, en sus rutas naturales pase tardes anheladas. Hoy que afloran ciertas Danas dejando daños perennes, piensas en bellas mañanas con sus trombas y vaivenes. Burriana la naranjera entre nubes desmarcadas, que algunas son viajeras de esas tardes desbocadas. Llevo a Burriana en mi mente, tengo las fechas grabadas, nadie puede estar ausente de aquellas tardes pasadas. Cuando miro al horizonte con las nubes angustiadas, todo se vuelve un resorte de aquellas horas marcadas. G X Cantalapiedra. 22 – 8 – 2026.