A los dos días, los 1.000 hombres que defendían el
Castillo sucumbieron al duro asedio imperial, rindiéndose sin oponer resistencia para ser hechos prisioneros del
ejército francés. El 30 de abril de 1813, tras derrota francesa en la II Batalla de Castalla, los franceses se retirarían definitivamente de
Villena, saqueando el
Ayuntamiento y destruyendo parcialmente el Castillo de la Atalaya, el cual quedaría en situación de abandono.