El
ejército francés ocupó la fortaleza de la ciudad a principios de 1812, pero en abril de 1813 el Batallón de Vélez-
Málaga se acuartela en el
castillo de la Atalaya. La caballería española, al mando del General Elío, que apoyaba la defensa de la ciudad junto al batallón de Vélez-Málaga con 1.000 jinetes, retrocedió hacia
Biar y Castalla, dejando a la guarnición del Castillo de la Atalaya con víveres para cuatro días y poquísimas municiones.