ABRAZOS OLVIDADOS:
Hay un
rincón del tiempo donde duermen los abrazos que el miedo detuvo, los que el orgullo dejó sin salida, los que quedaron a medias, con frío.
¿A dónde van los brazos que no se abrieron? ¿En qué pliegue del viento se desvanecen las manos que buscaron un hombro y solo tocaron la
sombra del silencio?
Guardamos palabras que nunca dijimos, pero duelen más los abrazos en pausa, esos que el tiempo dejó sin
historia, prendidos al eco de una despedida.
Tal vez sigan ahí, esperando la hora, en algún
mapa invisible del alma, recordándonos que somos abrigo, y que nunca es tarde para volver a
casa.