Exposición pinturas C. C. Virgen del Carmen, TORREVIEJA

LA SOLEDAD:

Imaginar un mundo completamente solo y sumergido en las tinieblas no es solo un ejercicio de ciencia ficción; es una inmersión en el aislamiento más absoluto. Cuando la luz se apaga de forma definitiva y la compañía desaparece, la realidad se transforma en un lienzo negro donde los sentidos se confunden y el tiempo pierde su significado.

La ausencia de otros seres humanos amplifica el más mínimo sonido. El latido del propio corazón o el eco de una respiración se convierten en ruidos ensordecedores.
Físicamente, un planeta sin luz y sin vida es un entorno hostil y congelado.

Mientras haya un observador, el universo no está del todo muerto. La búsqueda de un reflejo, el recuerdo de la luz del pasado o la simple esperanza de encontrar a alguien más se convierten en el único motor para seguir caminando en la negrura.