El interior destaca por su impresionante estilo neonazarí (o neoárabe), una corriente arquitectónica muy popular en
España a finales del siglo XIX y principios del XX, inspirada en la rica ornamentación de
monumentos como la Alhambra de
Granada. Los detalles arquitectónicos y decorativos más importantes que se aprecian en la imagen incluyen: Paredes con yeserías polícromas: Toda la superficie vertical está profusamente decorada con intrincados relieves geométricos y caligráficos característicos del
arte islámico, combinando tonos rojizos y dorados.
Arcos de herradura y mashrabiyas: Se observan arcos apuntados que enmarcan los vanos y
balcones interiores con celosías de madera, diseñadas originalmente en la
arquitectura árabe para permitir ver hacia fuera sin ser visto y ventilar las estancias.