EL
MIRADOR:
Asomado a la baranda de este mirador,
Observo la línea donde el
cielo se ha posado.
El
mar me devuelve la mirada en su vaivén,
mece mis dudas y borra el ayer también.
No renuncies jamás a la esperanza
de pisar el umbral de un horizonte
—sobre todo si sientes
que tienes de tu parte la razón—.
Es este mirador un
refugio de brisa y sal,
donde el alma se baña en su rito ancestral.
Agua indómita,
espejo de un latido constante,
que convierte en eterno cualquier instante.