La
fachada amarilla: A la izquierda se observa una vivienda tradicional estrecha y alta, pintada en un tono amarillo intenso que recuerda a los
colores típicos mediterráneos que dan vida al
pueblo. Cuenta con
balcones clásicos de hierro forjado y molduras blancas en las
ventanas que resaltan la estructura. La
casa de
piedra: A la derecha destaca una edificación con una fachada de piedra vista perfectamente irregular. Su diseño rústico y el tamaño reducido de sus ventanas nos transportan a los orígenes
medievales y moriscos de esta villa fortificada. El minino durmiendo: Si te fijas bien en el marco de la
ventana inferior de la casa de piedra, hay un gato blanco acurrucado plácidamente. Es un detalle muy cotidiano que refleja la tranquilidad que se respira al pasear por sus empinadas callejuelas.