EN
ALICANTE MARCÓ SU SIGNO.
Un hombre digno y sensato, marcando su vida seria, intento salir corriendo de aquella perdida guerra, por los
senderos de Aitana, sin temer nunca la
sierra, se fue buscando una
gruta para vivir siempre en ella, Buscando siempre
comida, si su suerte lo remedia, llegó cerca del
invierno, en tan trágica tiniebla. Como un lobo solitario, sin entender de comedia, marchó buscando
caminos por entre perdidas sendas. Su
familia le esperaba, entre dudas y miseria, y de nuevo regresaba
... (ver texto completo)