ARRIBANDO EN LA
ESTACIÓN DE
ELCHE AV
Vuela el rayo de plata sobre raíles y en
mar de palmerales, surcando el horizonte con sus alas de metal. Deja atrás los
campos de cultivo y los mil cañaverales, para entrar en la ciudad de herencia ancestral.
El
tren frena su marcha sobre el ancho terraplén, cruzando la vega que verdece y se estremece, mientras los dos patrimonios acogen al buen tren: la estación moderna y el palmeral que resplandece.
La Dama de
piedra, desde su eterno mirar, ve al
gigante ... (ver texto completo)