Efectivamente Toño, tal como tú lo has narrado a si yo lo recuerdo. También acudían todos los perros del
pueblo. Pero el espectáculo para nosotros a veces se prolongaba durante varios días. Recuerdo de acercarnos a Cerro
Calvario por la loma de la parte sur y agachados observábamos, que las mejores tajadas se las comían los más fuertes.
En una ocasión en
verano y dijeron que por
comer trigo, le dio un “torzón” a un precioso
caballo de
color rojo, que tenía el Señor Fortun le paso lo peor (entonces
... (ver texto completo)