LOS
SANTOS...
Quisiera saber, madre, de
San Marcos y el
león;
de San Roque y su perro, San Francisco y las aves;
San Huberto y el ciervo, San Jorge y el
dragón;
de San Pedro y el gallo, con sus signos y claves.
De San Martín de Porres, que barriendo su alcoba
a las graciosas lauchas se prodigaba tierno
para que se durmieran tranquilas en la escoba,
de sí mismo olvidándose, aterido en
invierno.
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