Tras la muerte de su hijo
María de la Cabeza se dedicó a orar
pero en la enfermedad de San Isidro
ella lo quiso cuidar.
Terminaron siendo Santos
por su honradez y bondad
hoy descansan en Madrid
en su bonita catedral.
María de la Cabeza se dedicó a orar
pero en la enfermedad de San Isidro
ella lo quiso cuidar.
Terminaron siendo Santos
por su honradez y bondad
hoy descansan en Madrid
en su bonita catedral.
Aunque descansan en la catedral
sus almas están en el cielo
rogándole a Dios por los labradores
y por todos los obreros.
Nosotros los perialeños
lo adoramos con fervor
y nos sentimos orgullosos
de que sea nuestro Patrón.
... (ver texto completo)
sus almas están en el cielo
rogándole a Dios por los labradores
y por todos los obreros.
Nosotros los perialeños
lo adoramos con fervor
y nos sentimos orgullosos
de que sea nuestro Patrón.
... (ver texto completo)