TIEMPO DE VENDIMIA
A media mañana se rompía la tramquilidad de la calle, los primeros carros, con los comportones llenos de uva, machacaban literalmente con sus metálicas llantas el bacheteado empedrado de la carretera.
El irregular desfile de carruajes con su traqueteado rodar, bien aderezado con el rítmico golpeteo de las herraduras y las recias voces de los arrieros, traspasaban los ventanales de la escuela animando el riguroso silencio que envolvía mi ejercicio de caligrafía. Era el primer ... (ver texto completo)
A media mañana se rompía la tramquilidad de la calle, los primeros carros, con los comportones llenos de uva, machacaban literalmente con sus metálicas llantas el bacheteado empedrado de la carretera.
El irregular desfile de carruajes con su traqueteado rodar, bien aderezado con el rítmico golpeteo de las herraduras y las recias voces de los arrieros, traspasaban los ventanales de la escuela animando el riguroso silencio que envolvía mi ejercicio de caligrafía. Era el primer ... (ver texto completo)