Perdí una estrella.
Busco en mi centro insistente, vislumbrar aquella paz
de la que pinté mi mundo, con
colores de verdad,
pero el tiempo y el espacio, destrozaron mis pinceles
los óleos endurecieron, ya no mezclan sin aceite.
Los lienzos se estropearon, por la humedad de la estancia,
la trementina no agrieta al mezclarla con linaza.
No dejo caer mis manos, no me agrada la experiencia,
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