TIEMPOS DE MUSGO Y FRÍO.
Los Niños de
San Ildefonso cantaban el preludio navideño en la radio con cifras entonadas de suerte, se iniciaban unas golosas vacaciones.
La recogida de musgo para el belén de la
iglesia era un ceremonial ineludible para algunos monaguillos que, encantados, colaborábamos en el montaje del Nacimiento que se colocaba en el ricón izquierdo del
altar mayor; aquel conjunto de figurillas de barro, distribuidas bajo las indicaciones del párroco, formaban un mágico y encantador
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