Querido
amigo Juan Carlos (aparentemente de
Tarragona, pero aledano de sangre y corazón): también yo te felicito con mis mejores deseos el nuevo año, y en tu persona a todos los paisanos y
amigos foráneos que sienten, como nosotros, palpitar en sus entrañas el corazón de
Aledo.
Tal vez te ocurra como a muchos de nosotros. ¿Verdad que cuando se empieza a subir la
carretera de Aledo parece que todo anuncia la llegada a un lugar singular en el mundo? El olor de los
pinos, que al respirarlo hondamente
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