Claras, digo Yemas, ya sabemos que el mundo no acaba en el
mercado de Caravaca.
¿Caravaca? ¿He dicho Caravaca? Hombre, no sabía yo que nos teníais tanta envidia a los moratalleros y ahora me doy cuenta que para ponerle el nombre a vuestro
pueblo habéis recurrido a nuestras
fiestas y por eso lo habéis llamado así: Cara de
Vaca, Caradevaca, Caravaca.
Además, tú tampoco has viajado mucho por lo que veo. Menos mal que cuando sales de Cara de Vaca, Caradevaca, Caravaca, eliges un sitio bueno y te vienes
... (ver texto completo)