Nos gusta decir que pasamos un año entero pensando en el manto, trabajándolo y con la ilusión de que sea el mejor, o por lo menos que nos reconozcan el trabajo realizado. Y luego resulta que a los que no se esfuerzan lo más minimo, ya sea por bordado por ordenador (lo cual ya supone algo de calentamiento de cabeza aunque sea el diseño), o bien por colocar un manto de otros años (cosa que bajo mi punto de vista si que desluce el festejo, porque colocar un quinto premio en un caballo de manto viejo y ponerlo al lado de un vigésimo de manto nuevo daña la vista y el pensamiento), a esos se les debe de valorar lo mismo que al resto (entiéndase votaciones o sorteos para carrera), pues bajo mi punto de vista, un rotundo no.