MI OPINIóN PERSONAL.
El proceso de mecanización no es nuevo en el mundo de los Caballos del Vino. Los que llevamos mucho tiempo en esto ya vivimos algo parecido, aunque de una forma más progresiva, cuando aparecieron los primeros trabajos bordados a máquina. En la mayoría de ellos, luego estaban los retoques a mano.
Afortunadamente, el número de bordadoras/es va aumentando gracias por un lado a los talleres de bordado, y al número de peñas con enjaezamientos nuevos por otro. No obstante, a media que los trabajos vayan mejorando, y la tecnología avanzando, implicará una reducción de costes que seguro que influirá notablemente en el número de mantos que empleen este sistema, sin embargo, no creo que acaben con el bordado artesanal, que además es el que supone la "humanización" de los trabajos (aunque suene raro este concepto).
En cuanto a los diseños, no creo que sean tan importante el método como el resultado (recuérdese cuando se introdujeron los transfer, y lo que supuso a la hora de llevar los trabajos a bordar).
Yo sí creo que cada vez tienen más calidad esos trabajos, y que además contribuyen notablemente a que puedan a salir a la calle 42 mantos nuevos. La pregunta es ¿habría bordadoras suficientes en Caravaca para hacer todos esos mantos? ¿es mejor que los mantos se borden (a máquina, porque a mano son muy pocos o casi ninguno) fuera de Caravaca o que esa inversión se quede aquí aunque sea con las nuevas tecnologías?
Es un asunto muy interesante.
Bermúdez.
El proceso de mecanización no es nuevo en el mundo de los Caballos del Vino. Los que llevamos mucho tiempo en esto ya vivimos algo parecido, aunque de una forma más progresiva, cuando aparecieron los primeros trabajos bordados a máquina. En la mayoría de ellos, luego estaban los retoques a mano.
Afortunadamente, el número de bordadoras/es va aumentando gracias por un lado a los talleres de bordado, y al número de peñas con enjaezamientos nuevos por otro. No obstante, a media que los trabajos vayan mejorando, y la tecnología avanzando, implicará una reducción de costes que seguro que influirá notablemente en el número de mantos que empleen este sistema, sin embargo, no creo que acaben con el bordado artesanal, que además es el que supone la "humanización" de los trabajos (aunque suene raro este concepto).
En cuanto a los diseños, no creo que sean tan importante el método como el resultado (recuérdese cuando se introdujeron los transfer, y lo que supuso a la hora de llevar los trabajos a bordar).
Yo sí creo que cada vez tienen más calidad esos trabajos, y que además contribuyen notablemente a que puedan a salir a la calle 42 mantos nuevos. La pregunta es ¿habría bordadoras suficientes en Caravaca para hacer todos esos mantos? ¿es mejor que los mantos se borden (a máquina, porque a mano son muy pocos o casi ninguno) fuera de Caravaca o que esa inversión se quede aquí aunque sea con las nuevas tecnologías?
Es un asunto muy interesante.
Bermúdez.