Esta "ciudad encantada" a pie de
playa destaca por sus formas caprichosas y su característico
color amarillento. El
paisaje esculpido que tienes delante es el resultado de varios fenómenos físicos combinados durante miles de años. Erosión eólica (el viento): Las partículas de arena arrastradas por las fuertes rachas de viento costero actúan como un "lija" natural constante, desgastando las partes más blandas de la
roca y dejando intactas las más resistentes. La fuerza del
agua: La
lluvia torrencial, propia del clima mediterráneo, arrastra el material suelto y genera esos surcos verticales y cárcavas tan pronunciados.