La acción del viento y del
agua ha modelado las caprichosas formas de las Gredas de
Bolnuevo sobre un afloramiento plioceno de areniscas, conglomerados de pequeño tamaño de grano y lumaquelas de arenisca, que se asienta en discordancia sobre los materiales carbonatados de la
Sierra de las Moreras. La continua acción de los procesos erosivos sobre materiales con un grado de compacidad variable ha provocado que los microconglomentrados, al ser los componentes más duros, hayan tenido una resistencia mayor a los procesos de abrasión que los materiales blandos de areniscas, que poseen una más fácil disgregación.