La parte superior posee capas más duras de arenisca y conglomerados que resisten mejor el paso del tiempo, actuando como un "paraguas" protector. A lo largo de miles de años, la acción combinada del viento cargado de arena del
mar, la
lluvia y los cambios térmicos han esculpido la
roca. Además, existe un proceso llamado haloclastia: el
agua salada penetra por los poros de la roca y, al evaporarse, la sal cristaliza y se expande, rompiendo la
piedra desde dentro y creando esos llamativos agujeros que parecen panales de abeja (erosión alveolar).