Sin embargo, la sociedad actual tiende a mostrar más paciencia y compresión hacia estas personas, ya que el número de oportunidades ha aumentado. Además, el que alguien sea un “borrico” no obliga a que sea excluido, cosa que antiguamente si sucedía.
Por ello, es absurdo emplear esfuerzo y energía en obtener resultados de alguien así. De esta manera, el refranero sentencia que a una persona burra, no hay que darle más que alfalfa, es decir, lo mínimo.