En aquel tiempo subió a la montaña y con los brazos extendidos hacia el infinito le gritó a la divinidad:
-"¡Oh tú, divinidad enterna, oye mi súplica!. ¿Qué haré cuando mi actual empleo en la tribu se acabe? No quiero volver a mi rutina ni aguantar a mis jefes de siempre. No quiero estar con los demás mortales, quiero estar más arriba y que me miren con respeto. Quiero ser uno de los elegidos por la Fortuna ".
Pero la divinidad no le contestaba y sólo el viento de la montaña sonaba en sus oídos.
Sin embargo, el diablo, que no andaba lejos, acercándose con rapidez, le susurró al oído: "Veo con agrado que eres ambicioso. Te diré una cosa: búscate a alguien con quien puedas construir algo grande y valioso, que ya te compensará de alguna manera".
-"Pero si no nos hace falta. Si tenemos todo lo necesario para ser felices: Campos verdes, árboles, pájaros; en la tribu hay buenas personas que me eligieron..."
-"Tú hazme caso y confía en mí", dijo el diablo.
Más tranquilo por el consejo comenzó a bajar hacia el valle. De repente en un recodo del camino aparecieron varias figuras oscuras. Una de ellas se le acercó y saludándole le dijo en voz baja: "yo soy a quien buscas". Le pasó una mano por el hombro y suavemente continuó: "Nos necesitamos, tú a mí y yo a tí. Juntos formaremos un buen equipo".
-"¿Qué me propones?"
- "Ves aquellos prados verdes con sus arbolillos. Pues allí construiremos otros poblados. Para ello primero nos haremos con las tierras por unas pocas cabras y después levantaremos muchas chozas y se las venderemos a los de tu poblado y a todos los que llegen.. El beneficio es grande como la montaña y merece la pena.
-"Pero mi tribu me necesita. ¡Cuando escogí este empleo prometí defenderles!. ¿Darán los ríos agua para todos?. ".
-"¡Olvídate de tu tribu y piensa sólo en tí!. ¿No quieres estar más arriba?. Tú sólo tienes que convencer a los demás de la gran necesidad de hacer muchas chozas. Y aunque algunos no te crean da lo mismo, pues una vez construídas quedarán allí para siempre y el negocio ya estará hecho. Además no te importe si tienes que cambiar de tribu, te irás con abundancia. Tú confía en mí. "
De repente la figura oscura desapareció, aunque sentía que estaba junto a él, que casi incluso se habían unido. Metió la mano en el zurrón y tanteó una hogaza. No pasaría hambre, pero no era suficiente; quería más. Miró a lo lejos y vió los verdes prados. Sonrió. Y una sombra oscura bajó hacia el valle donde vivía la tribu.
Cuento tradicional de los indios gumersindos
R.
-"¡Oh tú, divinidad enterna, oye mi súplica!. ¿Qué haré cuando mi actual empleo en la tribu se acabe? No quiero volver a mi rutina ni aguantar a mis jefes de siempre. No quiero estar con los demás mortales, quiero estar más arriba y que me miren con respeto. Quiero ser uno de los elegidos por la Fortuna ".
Pero la divinidad no le contestaba y sólo el viento de la montaña sonaba en sus oídos.
Sin embargo, el diablo, que no andaba lejos, acercándose con rapidez, le susurró al oído: "Veo con agrado que eres ambicioso. Te diré una cosa: búscate a alguien con quien puedas construir algo grande y valioso, que ya te compensará de alguna manera".
-"Pero si no nos hace falta. Si tenemos todo lo necesario para ser felices: Campos verdes, árboles, pájaros; en la tribu hay buenas personas que me eligieron..."
-"Tú hazme caso y confía en mí", dijo el diablo.
Más tranquilo por el consejo comenzó a bajar hacia el valle. De repente en un recodo del camino aparecieron varias figuras oscuras. Una de ellas se le acercó y saludándole le dijo en voz baja: "yo soy a quien buscas". Le pasó una mano por el hombro y suavemente continuó: "Nos necesitamos, tú a mí y yo a tí. Juntos formaremos un buen equipo".
-"¿Qué me propones?"
- "Ves aquellos prados verdes con sus arbolillos. Pues allí construiremos otros poblados. Para ello primero nos haremos con las tierras por unas pocas cabras y después levantaremos muchas chozas y se las venderemos a los de tu poblado y a todos los que llegen.. El beneficio es grande como la montaña y merece la pena.
-"Pero mi tribu me necesita. ¡Cuando escogí este empleo prometí defenderles!. ¿Darán los ríos agua para todos?. ".
-"¡Olvídate de tu tribu y piensa sólo en tí!. ¿No quieres estar más arriba?. Tú sólo tienes que convencer a los demás de la gran necesidad de hacer muchas chozas. Y aunque algunos no te crean da lo mismo, pues una vez construídas quedarán allí para siempre y el negocio ya estará hecho. Además no te importe si tienes que cambiar de tribu, te irás con abundancia. Tú confía en mí. "
De repente la figura oscura desapareció, aunque sentía que estaba junto a él, que casi incluso se habían unido. Metió la mano en el zurrón y tanteó una hogaza. No pasaría hambre, pero no era suficiente; quería más. Miró a lo lejos y vió los verdes prados. Sonrió. Y una sombra oscura bajó hacia el valle donde vivía la tribu.
Cuento tradicional de los indios gumersindos
R.