HISTORIAS APóCRIFAS DE MIRAFLORES (y):
-"Majestad, valió la pena hacer una parada en este descampado y alejarnos del séquito para admirar el paisaje. ¡Tanta foresta, tanta agua!. Y allí a lo lejos, una aldea a la que vamos a cambiar de nombre: de Porquerizas a Miraflores de la Sierra, ¿no está mal, verdad Alteza?".
- Sí señor Secretario, no ha estado mal, pero apúrese y cúbrase sus partes, que como venga mi marido, el Rey, y nos vea, me va a recluir a perpetuidad en el Paular y a vosotros os mandará a galeras.
(Y desde entonces el pueblo se llama como se llama. Los instantes anteriores no se conservan por ininteligibles).
R.
-"Majestad, valió la pena hacer una parada en este descampado y alejarnos del séquito para admirar el paisaje. ¡Tanta foresta, tanta agua!. Y allí a lo lejos, una aldea a la que vamos a cambiar de nombre: de Porquerizas a Miraflores de la Sierra, ¿no está mal, verdad Alteza?".
- Sí señor Secretario, no ha estado mal, pero apúrese y cúbrase sus partes, que como venga mi marido, el Rey, y nos vea, me va a recluir a perpetuidad en el Paular y a vosotros os mandará a galeras.
(Y desde entonces el pueblo se llama como se llama. Los instantes anteriores no se conservan por ininteligibles).
R.